9 abril 2021

 La noche del 8 al 9 de abril soñé con mi abuelita Chole.

El sueño comenzó con una casa de pueblo que estábamos construyendo en un lugar como Cahuacan o San José, recuerdo que yo no quería encontrarme con la familia de Monse, pero en algún momento los vi y acabé saludándolos. Yo estaba acompañado de otra chica.

También soñé que en ése pueblo me encontraba con la tía Pili, en el mercado.

Pará llegar al pueblo había que tomar un camión en Río de Los Remedios, que ya estaba arreglado y tenía varios puentes y un Metrobus, y bajarse en un paso a desnivel y caminar como 1 o 2 km.

Después fuimos a una fiesta. Íbamos en un carro Botas, Maggie, una chica de nombre Agueda, y yo Cecilia conducía muy rápido pero no chocamos, yo si me asusté y le dije que bajara la velocidad. Recordé cuando chocamos con Near en 2010.

Llegamos a la fiesta que era en una casa vieja, con patio pequeño. Yo ya había estado antes ahí, había mucha gente, pero era como los que van al Parkas. Vi a Chiringo sobre el escenario tocando un djembe y recitando unos versos incoherentes, también estaba el Piojo. Antes de llegar a la fiesta cruzamos un puente peatonal, en el mismo nos encontramos con Luis Gerardo y otros abogados, uno de ellos Toñito, el que canta con voz ronca, Beto Ruíz y Dani, me saludaron, pero LG parece que no me vio o estaba molesto.

La fiesta se alargó y ya era de día, yo estaba buscando un baño para defecar, pero estaban viejos y sucios. Así que caminé y llegué hasta la casa de la 315, en la parte de arriba ya vivía otras personas, me metí a la casa sin problemas porque mi llave seguía abriendo, no vi a nadie, pasé al baño que estaba casi igual, pero un poco más viejo; cuando vi en la mesa del comedor lo que parecía restos de una cena de navidad, con pan largo en trozos y botellas de sidra, decidí irme de ahí para que no me corrieran.

Bajé a los cuartos de Cholita y pasé a escondidas al baño. Había cubetas para echarle agua al baño. Todo estaba limpio, pero más avejentado, oscuro y gris, con olor a humedad. Fui silencioso, al salir del baño descubrí que Chole sigue viviendo ahí, muy tranquila, me saludó y siguió haciendo sus cosas.

En el patio volví a encontrarme con otras personas de la fiesta. Parecía que ya había terminado todo. Regresé al lugar del festejo, pero en el camino pasé por el patio grande de una casa de pueblo color blanco, con cuartos de adobe y que olía a humedad y animales de granja, ahí le senté en una silla de plástico como las que le tiraba a Chole a escondidas porque no me gustaban. En otra de esas sillas estaba una viejita regordeta, con algunas manchas de sol en la cara, que se puso a platicar conmigo, yo la oí, me dio algunos consejos y después me dijo que le cuidara mucho, que le daba gusto hablar con un licenciado. Yo tenía la mirada baja, pensando en otra cosa, pero después volteé a verla y vi que ahora era Chole, estaba delgada y con buen semblante, pero más viejita, llevaba un vestido blanco con lunares rojos y calcetas hasta las rodillas, así como unos zapatos mocasines de cuero, color negro. Estaba peinada. No tenía su sonrisa de siempre ni hacía chistes. La vi y me puse triste, pero me llené de paz. Ella me miró a los ojos y me dijo que le daba mucho gusto volver a vernos, y que la fuera a visitar, que pensara en ella. Le dije que pensaba en ella todos los días. Y que iría más seguido a verla...

Me desperté llorando, pero muy tranquilo. Eran las 7.25 am del 9 de abril de 2021. Mi abue está bien, tal vez sólo eran todos mis recuerdos juntos, pero me dio gusto ver a Chole con buena salud.

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