11 abril 2021
Sábado 10 de Avril Lavigne
Jajaja. Qué entrada. Fue un día de esos largos, iguales a otros tantos sábados. Sólo sumé a mi rutina de larga carrera, unas llamadas de trabajo, inusuales en fin de semana, y la revisión extraordinaria de un escrito que vencerá el lunes, de KPMG.
Corrí cerca de 15 km por la mañana, de 9 a 11, en los primeros 2 kilómetros ya le quería dar por vencido. Pensaba que todo ése entrenamiento carecía de sentido.
Correr es difícil, tienes que hacerlo rutinario o pierdes fuerza, aguante, o condición, o todos los anteriores, no se. En las subidas de la entrada al Parque Nacional, me sentí cansado, pensé en cuanto le costaría subir a la Maestra Poly hasta allá arriba entre semana; hoy la vi, es una señora risueña y amable, sin duda han pasado los años sobre todos nosotros, unos 10 años o más, hacen que Erandy quería relacionarse conmigo. Increíble, era una mujer atractiva, con un cuerpo muy lindo, risueña, lectora ávida, desmadroza, pero yo ni me enteraba. Me pasó algunas veces a lo largo de esta vida que he transitado, había algunas mujeres a las que les resultaba atractivo, me buscaban, me hablaban, seguro hacían alguna insinuación o coqueteo, pero yo no lo entendía.
Pasaba que yo les gustaba a ellas, y aunque me parecían guapas, atractivas o de buen cuerpo, no podía advertir esa atracción de su parte. Pocas veces me consideré guapo o interesante. Siempre he visto mis defectos por encima de mis virtudes o a atributos, y me juzgo muy fuerte, yo mismo suelo anularme y darme por vencido. Seguro no le gusto, me decía a mi mismo, entonces, y lo sigo haciendo ahora.
Después me enteraba, tarde, que yo le gustaba a aquella chica, y me arrepentía de no haber hecho nada. Yo quería retomar ese romance que me habían ofrecido, pero siempre era muy tarde. Años después pienso en lo que pude haber hecho. La maestra Poly pudo ser mi suegra, pero tuve miedo de que su hija me pusiera el cuerno, por eso nunca intenté nada serio con ella. Recuerdo que algunas veces me quedé a dormir en su casa, que otra, borracho perdido, oriné el sofá de su sala. Mucho tiempo me sentí culpable. Pero más me arrepiento de no haber sido libre de mis ideas y querer a Erandy, amarla al menos aquella tarde que nos encerramos en su cuarto a bailar reggaeton francés. Pienso en que pude haberle pedido que me hiciera una felacion y se pusiera un vestido corto; si hubiera sido mi yo actual, no lo habría pensado 2 veces.
Luego creo que lo que único que necesito es aprobación, antes de poder creermela primero. Que las chicas digan que ven algo en mí. No soy guapo, no soy alto, tampoco atlético, tengo poco dinero, pero ya menos vicios. Creo sinceramente que me juzgo muy duro y no veo lo positivo que hay en mí, sino aquello que me nulifica, y ¡oh, sorpresa! Mayormente no puedo cambiar porque ya está predeterminado, como son la altura y el rostro.
Siempre me juzgo primero a través del prejuicio y me saboteo. Hace falta vivir más y pensar menos. Tal vez.
P. D. Está disertación sería sobre correr y mi entrenamiento de la mañana pero se volvió otra cosa. Jajaja. Baste concluir que subia al Cerro el Guerrero, a Gachupines, y a la entrada del Zacatenco, después regresé, subí por avenida Las Torres, y en la entrada del Parque Nacional tomé un jugo verde y comí una galleta. Que continué mi carrera hacia el valle de Atzacoalco, corrí por la CTM, después por la Villa Hermosa y terminé en Eduardo Molina, del lado de la Nueva Atzacoalco. Fue un lindo entrenamiento, después de todo. Fue un lindo día, también, comí con la familia, vieron algunas películas olvidables, comimos pastel y se marcharon, mamá estuvo contenta y se fue a dormir temprano para acudir mañana a vender.
¿Qué vendrá para mí después?
Comentarios
Publicar un comentario