23 noviembre 2020
No tengo sueño
No tengo sueños.
No puedo dormir esta noche, tal vez el café estuvo muy fuerte o lo tomé muy tarde. Tengo agruras, mi estómago está irritado y mi cabeza demasiado despierta. Ya no debería comer tanto picante y tomar tanto café. Tal vez esté pasando la edad en que podía quedar impune de lo que le hacía a mi cuerpo.
Es curioso que ahora me duela, y que cuando le alholizaba como pirata no tuviera molestias. O serán estas las consecuencias de tantos excesos?
Hoy, como todos los domingos pensé mucho en ella, esperando su mensaje. Esperando su regreso. Antes de dormir recordé aquella última vez que nos despedimos al tomar el camión de Cahuacan al Poli, tal vez fue en agosto, cuando me avisaron que habían encontrado a Coco y me dirigí a casa por respuestas.
Monse se quedó en la esquina donde vendían quesadillas y micheladas, pan de nata y cocoles, despidiéndome con la mano, yo le daba la espalda mientras pagaba los 20 o 25 pesos del pasaje. Voltee a verla por última vez, al menos en esas condiciones. Si hubiera sabido que era la última, no me habría ido nunca. Pero entonces no habría sido la última vez.
Vaya incoherencia, pero sí, esas son las paradojas del viaje en el tiempo.
Basta de autocompasión.
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