12 noviembre 2020

 De repente las nubes en mi cabeza se abrieron y mostrose un hermoso cielo, los rayos del sol cortaron las nubes y calentaron mi piel bronceada.

Y volví a entender porque quería ser escritor, a quiénes admiraba y porque empecé en esto. Fue el inicio de una reconexión con mi pasado. Y comprendí que mucho tiempo quise complacer a los demás, viví acomplejado porque no lo lograba, y me frusté de intentarlo una y otra vez, bebí porque así decían que debía hacerlo, para olvidar. Pero nadie me dijo que sólo me estaba evadiendo de los problemas, sin solucionar ninguno de ellos.

Tal vez Wera se sentía así y quería que yo peleará las batallas por los 2; pero yo no quería hacerlo, consideraba tan grande mi carga y me resultaba imposible aguantar la suya también. Así lo entendí, tal vez erróneamente, tal vez ya lo predecía mi destino.

Me gusta volver a leer a mis maestros, y mis viejos escritos, es genial volver a platicar con ellos. Tal parece que la curiosidad sigue ahí, y que no hay motivos para darse por vencido.

La vida de abogado me agotó. La vida como Gilberto, apenas comienza.

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