10 febrero 2020
Yegua (o mula de carga)
Tengo un problema grave de autoestima. Sé que no soy guapo, ya no visto a la moda, y no puedo bajar de peso, aunado a ello, el tiempo sigue corriendo. Siempre encuentro un pretexto para dejar de hacer aquello que quiero.
Estoy lleno de inseguridades.
M. Dice que vivo frustrado porque quisiera que las mujeres vean lo buen tipo que soy, pero no logro externarlo. Y que es eso lo que me detiene.
Creo que estoy acomplejado.
Ahora siempre busco un complejo para dejar de hacer aquello que quiero.
Volamos sobre el Mar de Cortéz, o Golfo de California. No son consideradas aguas mexicanas al 100 por ciento, para evitar conflictos con Estados Unidos. Qué pocos huevos.
Tal vez en 50 años o menos, Estados Unidos reclame la península completa. Al menos en la parte turística no te sientes en México; sólo camino al aeropuerto, en camión, pude ver el verdadero San José, el de la gente que atiende aquellos grandes hoteles. Era el México sucio, gris, desordenado y pobre, de siempre, similar a Ecatepec, Acapulco o la Nueva Atzacoalco. Vaya desencanto, ya veo porque hay una autopista de cuota para que los turistas lleguen a los Cabos, no es por rapidez, sino para que no se decepcionen.
Todo el fin de semana pensé que la gente vivía en esos cóndominios y duplex, un poco avejentados. Es la ilusión del turismo, hacer creer al visitante que todo está bien. Que Mauricio, el mesero, es feliz y próspero, pero no preguntes cuánto gana o llorarás. La verdad es que Charly, el hosstes, o Pancho el animador, ganan una décima parte que el turista gringo promedio, propina incluida.
Ciertamente el turista gringo no tiene la culpa, ellos han crecido en un país con opulencia, cuyo gobierno mantiene la desigualdad en otras naciones, para evitar la competencia. Si le contaras a un gringo cuanto gana el mesero, o su abogado mexicano se pondrían tristes, tal vez le regalarían algunos dólares. Como a mí, el señor Segura.
Pero al final te dirían que estamos jodidos porque queremos, y que es nuestra obligación reclamar al gobierno mejores salarios, incluso pelear por ello. Exactamente como nosotros decimos de los hondureños.
Pero así es el capitalismo, crea burbujas y separa a la gente, pugna por el individualismo, y encumbra vanidad. Jódanse los unos a los otros. Ello mientras los ricos más ricos, siguen ganando dinero a costa de todos los trabajadores, tanto en países desarrollados como en los de tercer mundo.
Sí, menos del 5% explota a la población restante, y les hace creer una ilusión, nos dan un guión de vida, y nos piden que nos preocupemos por la vida de las estrellas de cine, de la música y la televisión, que trabajemos duro para ganar algunos pesos y entregárselos a sus bancos, que nos endeudemos, para seguir manteniendo la ilusion.
No obstante ello, nos separan por clases sociales, colores, ingresos, equipo de fútbol, y tanto cosa que se les ocurra. Es mejor para ellos tenernos separados y adormilados para que no nos demos cuenta del desmadre que hacen en el mundo por ganar más dinero.
Ustedes crean en el amor, en el Óscar, cojan, viajen, sigan trabajando. Ahorren en mi banco, compren varios de mis seguros, vivan como les hemos dicho que hay que vivir. Anhelen ser felices acumulando plástico y papel. Porque para cuando se den cuenta que todo esto no valió la pena, que lo importante era convivir con tu familia, conocer lugares y compartir con otra gente ya serán demasiado viejos para poder protestar y pedir un cambio.
Comentarios
Publicar un comentario